El cempasúchil y el terciopelo que se cultivan en el valle de Tixtla, Guerrero, estarán listos para cortarse aproximadamente una semana antes del Día de Muertos de 2026, según el productor Melitón González Crispín, citado por El Sol de Chilpancingo el 5 de octubre de 2026. La superficie sembrada ronda apenas el 30 por ciento de la de años anteriores.
El valle dedica alrededor de 100 hectáreas a la flor de la temporada de Fieles Difuntos y decembrina, de acuerdo con un recuento de El Tlacolol publicado el 23 de agosto de 2026, que documentó pozos artesianos operando al 30 por ciento de su capacidad. En el municipio dependen de la actividad agrícola unos mil campesinos, y cerca del 40 por ciento trabaja tierra propia.
La causa es la falta de lluvias. Joel Tlalmanalco López, productor con 60 años de experiencia, explicó a El Tlacolol que la canícula se extendió 40 días con apenas lloviznas y que sus surcos secos ya perdieron la lechuga: «si no se compone el tiempo nuestras flores terminarán como esta lechuga». La sequía se suma a dos años de pérdidas por los huracanes Otis y John, en 2023 y 2024. Mario López, citado por En Primer Plano el 4 de septiembre de 2026, detalló que bajó de ocho melgas de terciopelo a cuatro y de seis de tapayola a cinco porque los pacholes no crecieron por falta de agua.
Quienes alcanzaron a sembrar recurrieron al riego de rescate. González Crispín contó a El Sol de Chilpancingo que sembró a finales de agosto tres hileras de cempasúchil y cinco de terciopelo, y que sostuvo el sembradío con la humedad de la tierra y un pozo artesanal: «Yo pues aquí está el pozito y gracias a dios hay humedad aquí, pero hay unos que si sufren con la falta de lluvias». El terciopelo ya florea; el cempasúchil ronda el metro de altura y abrirá flor en las semanas previas al 2 de noviembre. José de la Cruz, citado por En Primer Plano, sembró sólo la mitad de su parcela y anticipó que la oferta será corta.
Los compradores de Zihuatanejo, Petatlán, Acapulco y Chilpancingo recorren los sembradíos desde el 25 de octubre para elegir la mejor flor, y los productores cortan de madrugada para que el rollo viaje fresco. La temporada se define en esas dos semanas.
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